jueves, 9 de julio de 2009

La estación de tren

Paredes muy opacas;
color de los sueños de mil viajeros.
Olores desparejos, un poco amables
con excepción del baño
de caballeros.

Siluetas grises y solitarias.
Un corazón que palpita
por esa espera;
hay una puta
cuerpo radiante, cara marchita.
Un oficinista, dos secretarias,
un vendedor de helados,
dos jubilados.
Un cura que no se fía de sus plegarias.
Y dos nigerianos
tan abetunados,
como explotados.

El andén es la muestra
de un mundo raro.
Las piedras agonizan junto a la vía
con inconclusos restos
de mil tabacos...
parecen tan solas
como mis días.
La estación es un llavero
que abre mil vidas a la esperanza
pero también la puerta de una huida lenta.

Huele a café con leche
por la mañana,
por la noche hay aromas
a remembranza;
el andén es más corto
que las ausencias.
Aunque siempre es más largo
que mi paciencia.

Es un reflejo chico
del mundo entero.
Incluyendo a ese baño
de caballeros...

jueves, 2 de julio de 2009

Distancia

La distancia
(esa afrenta)...
es la línea más larga entre dos almas;
evocación ciega de fragancia,
¡ que violenta !

Es agonía lenta de la calma,
las vías de algún tren que sale un lunes
es un andén...también un túnel.
Es mi karma,
es mi numen.
La distancia.
(Esa intrigante)
Es la lágrima en la almohada,
es dolor de madrugada,
¡ que humillante !

Es un viaje de vuelta sin escalas,
ausencia impune atrapada en un suspiro.
Es un pájaro sin alas; es memoria...
sin olvido.

Es la noria.

sábado, 20 de junio de 2009

Febrero

La lluvia hace que lloren estos versos
ahogando a mi poema,
dejando a mis letras
sin consuelo.
Borroneadas, en estas pocas
hojas rotas.

Hay poemas que suben hasta el cielo,
pero hay otros que bajan
con las gotas,
mojan su pelo...

y a mi cuaderno,
disolviendo a mis versos
en el suelo...

y empapando a mi alma
de febrero.

lunes, 1 de junio de 2009

Longitud de onda

Quizás ella sea
un onírico reflejo de otra vida,
O quizás un fallo caprichoso
del hipotálamo.
(Que delira)

¿Una longitud de onda alcoholizada?
quizás sean señales de vida casi inteligente,
en una galaxia casi humana.

Quizás sea ella.
el Big Bang de mi alma simple
reiniciandose.
O quizás mi voluntad se rinde...
y mi universo se expande.
O quizás yo esté abordando la locura,
encendiendo ahora
en la mañana de un martes
a un ezquizofrénico detector
de voces solas.

Quizás sea ya la hora
de levantarse.

domingo, 12 de abril de 2009

En mi sueño

En mi sueño no estabas muy vestida,
tu ibas disfrazada de mi amante,
tu pecho me buscaba desafiante
y mi boca le dio la bienvenida.

En mi sueño no estabas muy callada
tu sexo respondía ante mis besos
con el eco de aquellos sueños presos
liberados la noche de esa nada.

En mi sueño no estabas muy sumisa,
con tus dagas mi espalda me rasgabas
Y al final, nos fundimos en la brisa.

En mi sueño no había nunca trabas.
Mi sueño se acabó, quizás de prisa.
Solo faltabas tu. Pero no estabas...

domingo, 22 de marzo de 2009

Un poema trivial para un hombre especial

Anoche te contemplé mientras dormías.
Casi pude hablar con tus sueños,
con tus fantasmas
(vi sus siluetas...)
hasta pude gritarle a tu enemigo,
Y hablé con la rubia de tu vida,
acariciándola
(como a una muñeca).
Ayer te observlí mientras dormías:
tu boca semiabierta,
por un suspiro
tus manos cruzadas
con mil constelaciones,
de piel
ya abrasiva.

Y me alejé de tu aura
mientras dormías.
Pensando...
(casi de día):
Afeitas tu cara,
pero tu imagen es la misma
que la de aquella
antigua,
ecografía.

martes, 10 de febrero de 2009

Ella habita en la torre del reloj

Apreté mi mano con apacible fuerza
pues todo lo que amé
estaba dentro.
Sentí su presencia
agónica,
latir despacio entre mis dedos,
de carne y tiempo.

Ya en la Plaza San Marcos
con la mirada puesta en los siglos
abrí la mano hacia el cielo.
Ella se hizo polvos de plata
y voló hacia la Torre del Reloj.
Allí habita hoy,
lejos del suelo.

Hasta que un día de algún siglo, el amor,
le de forma de mujer
y algo de lo que yo fui
reconozca su pelo.

viernes, 30 de enero de 2009

Aquellas mariposas que hoy solo son luz

Cuando hables de ese amor
que fue,
enaltece a la poca calma
de lo sufrido.
Aleja a tu yo,
lacayo del amor propio.
Cuando hables de ese amor
que fue,
no te vistas de olvido.
o desesperanza.
Vístete de noche
con adornos de jade y chispas de besos
recibidos...
Cuando hables de ese amor
le debes respeto.
El te dio millares de peces de colores
y mariposas que fueron luz.
Cuando hables de ese amor
no manches nunca;
nunca...
lo que fue.
Aunque ya no sea,
ese amor vivirá en ti
siempre
en la caja de tu ayer.
Y también en la borra
de tu café.

lunes, 12 de enero de 2009

Los tiempos de hojalata y del cartón

Me fugo del ahora
a mi mundo falaz,
por unos farsantes minutos sin tiempo.
Sonrío esos momentos de mi pasado
dieciocho quilates.
Percibo instantes de mi presente
de hojalata
y una caja sin abrir
(olor a espadas)
con mi futuro de cartón.
Siento rechazo,
por esa caja...
una rada color angustia,
sin brasas ni pampas.
Una emboscada
para el perdón.

Y vuelvo presuroso al ahora
para abrirla,
y seguir amortizando
mis deudas
con el sopor.

Con más presente
de hojalata,
lleno de heridas...

en la razón.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Gaza. Diciembre de 2008

Desde distintos puntos de la nada
Los restos de Auschwitz os ven
horrorizados.
Y vuelven a ser huesos
(luego de ser nube)
malolientes,
amontonados.

En el infierno, Hitler ríe,
la muerte bebe el nuevo horror
de una tierra
nada santa.
Y los demonios se apropian
de esas almas patriotas
de soldados.

domingo, 25 de mayo de 2008

No sé porque

No sé si existe la mágica presencia.
No sé si es por las plumas de mi almohada...
no sé explicar porque existe una carencia,
no se como suma tanto tener nada.

No sé si es mi alma llena de vendajes
no sé por qué, me aferro a las ausencias
no sé por qué en la nada, hay hospedajes,
No se por qué, el vacío es una ciencia.

No sé por qué mis mares están secos...
no sé por qué las caras son borrosas
no sé entender los códigos del eco;
no sé por qué, me pasan estas cosas...

No sé si soy humano, o un muñeco
no sé por qué sin ropa, voy de estreno.
No sé si es que yo antes era hueco
o que hoy de tu nada, yo estoy lleno.

jueves, 15 de mayo de 2008

Recuerdos en el ombligo


Me duelen los deseos, son sueños bretonianos,
me duelen mis diez dedos por falta de tocarte,
me duelen tus dos pechos tan huérfanos de manos
y duele mi memoria tratando de olvidarte.

Me duele el haber sido, pues todo habrá acabado.
Me duelen tus orgasmos pegados a mi ombligo
me duele haber nacido el año equivocado
y duelen mis errores. Y duele mi castigo.

Cuando el dolor me deje, cumplida ya mi pena
Te pensaré en secreto alguno que otro día
y al verme protegido por una paz serena,
recordaré por siempre. Un tiempo, fuiste mía.

sábado, 3 de mayo de 2008

El regimiento de las fotos viejas

Tiranas de colores desteñidos.
Parecen regimientos de soldados
que duermen en cajones olvidados
saliendo cuando estamos distraídos.

Atacan cuando estamos desolados
pensando en esos años ya vividos
se nutren de las penas y de olvidos
nos roban los ayeres, los pasados....

Disparan con recuerdos de esos días
nos matan con ternura hecha retrato;
imágenes con viejas melodías....

Nos roban la memoria por un rato;
nos dejan cuatro lágrimas muy frías,
y vuelven a ese álbum de acetato...


sábado, 12 de abril de 2008

Mirando las cenizas de mis versos

A veces
no tienen mis versos
árboles ni flores,
besos ni abrazos,
y me convierto en adicto
a la hora final.
Y es que al dar un abrazo
dejo mis manos
y al dar un beso
dejo mis labios.
Quedo sin paz.

A veces
puedo ver las cenizas
de mis versos y de mis labios,
de los árboles
y de las flores,
y el día de la verdad
Conjugo los verbos de todos los tiempos;
y miro a mi vida
verbo tras verbo
tiempo tras tiempo

como una agonía
de inyección letal.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Nostalgias porteñas

"Siempre he sentido que hay algo en Buenos Aires que me gusta. Me gusta tanto que no me gusta que le guste a otras personas. Es un amor así, celoso."
Jorge Luis Borges.


Hoy me llaman los chicos de mi escuela.
Hoy me guiñan aquellos tallarines.
Hoy me pongo otra vez esos botines.
Hoy juego, otra vez a la rayuela.

Hoy me siento en el bar de aquella esquina,
hoy rescato a mi vieja escarapela,
hoy quiero un especial de mortadela.
Hoy yo me acuerdo mucho de Argentina.

Me secuestra el compás de esa milonga.
la bailo en una pista ilusoria
y entonces mi locura se prolonga...

Los recuerdos me arañan la memoria
Y como España a veces me rezonga...
mi alma se ha quedado giratoria.


Tu código binario (el amor con tecnología)

Yo quiero conseguir línea directa
y entrar con mis arrobas a tu alma,
yo seré el antivirus de tu calma,
troyano de pasión fuerte y erecta.

Te quiero para mí en tarifa plana,
y quiero conectarte todo el día...
inalámbrico amor, recorrería
tu tibia red local, cada mañana.

Yo quiero ser tu código binario
podría entrar en ti sin contraseña,
mi amor, sería el código de usuario.

Seré tu buscador, tu santo y seña,
seré tu celular y tu becario,
seré tu servidor, y tu mi dueña

viernes, 22 de febrero de 2008

Requiem para José María Cornás

Querido amigo,
¡pídete un trago!
en ese infierno de bar.
Tómate decenas de copas
de buen escocés.
Que ya el cáncer
no te podrá matar,
otra vez.

Querido amigo,
¡pídete algo!
Y a Satanás, diñe que te aloje
con las mujeres más guapas
y más putas.
Las buenas y feas
están aquí,
siempre fieles,
y vetustas.

Querido amigo,
¡José María!
Espérame en el infierno,
alcoholizado...
Hasta el día
que los demonios me lleven
a arder contigo.

Espérame alcoholizado
y siempre bien
tu sabes...
acompañado.

sábado, 16 de febrero de 2008

No más jazmines robados

Yo no sabía que el pasado
se escurría entre los dedos del tiempo.
Yo no sabía que cualquier día feliz
se parece al último día
que lo pudo ser.
Yo no sabía que los recuerdos
se hunden cada vez más en el fondo
del océano del tiempo
que ahoga mi fe.

Por eso, así me quedo.
No quiero más recuerdos a granel,
pues el tiempo no distingue
la luz de las velas.
Y ni siquiera cambió el color de las noches,
y no quiero sonrisas de papel.
y no quiero que me regalen jazmines robados.

Por eso, así me quedo.
Necesito perder todo lo ganado...
y empezar otra vez
sin más reproches
trasnochados.

sábado, 2 de febrero de 2008

Noches prestadas


Fueron noches fugaces pero llenas
haciendo arder aquel apartamento,
terremotos en cada acercamiento
de locura corriendo por las venas.

Llevé su carne dentro de mi instinto
ella, solo deseo en sus hormonas...
momentos de pasión, no de neuronas
momentos de vivir algo distinto.

Y dejamos de vernos de repente
intentando olvidarnos lo vivido...
y borré su figura complaciente.

Los dos nos sometimos al olvido
y nos fuimos quitando de la mente.
Y es que casi se entera su marido...

martes, 22 de enero de 2008

Ángel sin vocación

Tareces a un ángel sin su don,
y también un demonio sin tridente
que toma decisiones con la mente
guardando en el desván al corazón.

Tu tienes a tus fieras amaestradas
con ganas de cruzar la línea roja
y mandar a paseo tu congoja
cediendo ante la carne a dentelladas.

Dile al ángel que a veces se te antoja
darle algo de carnaza a tus hormonas
y verás que ya nadie se sonroja.

Dile al ángel que olvide las neuronas
y regálate una buena noche loca
pues ya verás que así, no te traicionas.

Elogio a la soledad


Me gustas, soledad. Si eres deseada
puedes ser mi mejor acompañante.
Pero odio tu silencio amenazante
cuando muestras la cara de tu nada.

Me gustas por tu anónimo mutismo,
hermano de mi zona más oscura.
Yo te odio pues llevaste a la locura
a mi yo y a tu nada en un abismo.

Yo te odio por opaca y pendenciera
madrina y meretriz del buen suicida
y hermana de la parca carroñera.

Me gustas, soledad, tú eres la vida.
Me gustas, soledad… ¡puta embustera!
Yo te doy mi macabra bienvenida.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Podría decirte tantas cosas...


Podría decirte tantas cosas...

Metáforas de seda,
invocar a Dioses Griegos.
Podría hacer llover a un diccionario
con palabras hermanas de tu alma.
Enhebraría para ti todas las rimas,
todos los hiatos.

Le robaría al demonio algo de fuego
calentando a mis versos trasnochados.
Le robaría a Dios todo su amor,
para tus manos...

Podría decirte tantas cosas...
Metáforas de seda,
invocar a Dioses Griegos.
Y solo te diré
Mi niña....dame tu alma...
¡ Que te quiero !...

viernes, 4 de mayo de 2007

La mesita de noche

Después de pensármelo mucho, he decidido abrir los cajones de mi mesa de noche para ver que hay. Confieso que no hago esto a menudo, me da miedo.
Unas gafas de sol que compré en un mercadillo, y que jamás usé porque son demasiado llamativas. Dos preservativos. Dos radios a transistores que funcionan pero que abandoné caprichosamente. Un monedero vacío. Unas gafas de farmacia para leer, que nunca usé porque me da miedo perder lo poco que me queda de visión.
Una tarjeta de visita de un señor que se llama Javier Perez Dimejas (no se quien es).
3 cajas de remedios que no uso hace años.
Una caja de habanos. La abro: tarjetas de visita, monedas, un billete de un millón de pesos de cuando vivía en Argentina, una foto de la luna de miel.......Dios mío....que jóvenes éramos....sigo mirando la foto.....que juventud más arrogante. La sonrisa no es la misma que la actual, hoy son sonrisas más forzadas....la sonrisa de la foto salía directamente desde el alma. ¡ Que felices fuimos !...mirábamos a la cámara como desafiando al destino....
Sin darme cuenta, mi mejilla se moja con una lágrima...¿por qué llóro ?
¿es por envidia del pasado? ¿es por miedo a la muerte?...
Dejo la foto donde estaba....cierro la mesa de noche. Seco mis lagrimas.

martes, 12 de diciembre de 2006

Catarsis

Nos robaron la paz de madrugada.
nos robaron de noche a la utopía,
nos robaron la calma por el día
y una tarde la fe, que era sagrada...

Nos robaron por meses la osadía.
nos robaron por años la mirada.
nos robaron por siempre a camaradas,
y hasta casi nos roban la poesía...

Pero no matarán a este soneto.
Poesía rencorosa, letra bruta
con versos que torturan al respeto:

A Videla y su banda de reclutas,
y aunque estén amparados por decreto,
ya el pueblo los juzgó. ¡Hijos de Puta!




Este poema llevaba hasta hace poco más de 5.000 visitas en YouTube. Hay allí odo tipo de comentarios, especialmente amenazas y recaditos de "melancólicos del horror". Mientras tanto, ese caballero va a misa todos los domingos.

domingo, 16 de julio de 2006

El brillo de sus ojos

Como una droga blanda, su mirada
se filtra descarada, en mi destino.
El brillo de sus ojos, tal vez vino
a alumbrar el vacío de mi nada.

El brillo de sus ojos ilumina
mi sangre, mi conciencia y mi presente;
invade poco a poco, lentamente
a mi alma lastimada y peregrina.

Esas pequeñas chispas de neón,
son reflejos de un sueño intemporal
que un día se escapó de la ficción.

Por dar brillo a sus ojos de cristal,
mil estrellas bajaron desde Orión
a encender sus pupilas de coral.

viernes, 23 de junio de 2006

Sonriendo con la muerte



La muerte, solo es parte de la vida..
No existen ni los cuervos ni el abismo,
quitémosle por fin el dramatismo
porque al final, resulta divertida.

Y es que cuando esta vida haya acabado,
brindaré con Alberti y Espronceda...
también con Gracilaso de la Vega,
Guillén, Quevedo, Góngora, Machado. ..

Arriba jugaremos a hacer rimas
con Neruda, con Lorca y con Cervantes
con Manrique, con Borges y Alfonsina.

U aunque suenen mis versos petulantes
“viviría” una muerte libertina
con Marilyn y Greta como amantes.

domingo, 14 de mayo de 2006

Soneto a la poesía


Quiero hacer un soneto a la poesía.
A las mágicas rimas, al secreto
que guarda en esas letras el boceto,
hasta ser transformado en melodía.

A las musas culpables de este reto...
que nos inyectan siempre fantasía.
A los clásicos, dueños de maestría,
por el mejor legado, el mas completo.

Que aquellos que buscaron la utopía
impregnando de magia al alfabeto,
inventaron los versos, algún día...

A ellos yo les dejo mi respeto.
Pues ellos me colmaron de alegría...
Para ellos, es que hago este soneto.

domingo, 2 de abril de 2006

Primer poema a mi gato (Legui)

Un manojo de pelos y tersura,
que no le rinde culto a la obediencia.
Mi gato no estudió ninguna ciencia
pero es un profesor de la ternura.

Jamás molestaría su descanso
inmerso en no se que meditaciones,
como un rey que se hunde en almohadones...
Como un león egipcio, pero manso...

Dictador entrañable de mi casa
y pequeño ladrón de mi nevera.
Guardián indiscutible de mi sueño,

el sabe de amistades verdaderas.
Y yo digo que nunca fui su dueño,
solo soy el amigo de una fiera....

lunes, 27 de febrero de 2006

Morfopsicología utópica

Morfopsicología utópica
Mientras miro su foto la imagino
con los ojos del alma y de la mente,
su pasado se vuelve transparente...

veo mucho dolor en su camino.
Intuyo soledad en su presente
pues brillan sus ojitos sin destino,
y su boca parece un torbellino

pero llena de miedo adolescente.
Ella es dueña de un cuello largo y fino
surcado por la marca irreverente

de ese candor experto y femenino.
Quizás si la tuviera frente a frente
podría cometer un desatino.
De mi mismo, seré mi disidente...

jueves, 22 de diciembre de 2005

Capicúa

Safe Creative #1008087002770
Todo lo que sigue a continuación (incluyendo el título) es una trascripción literal de un extraño diario encontrado en una vieja casa de Abanilla, Murcia. Por su interés documental, he decidido publicarlo sin quitar ni agregar nada a lo que el autor escribió.


En el asilo


Debido al especial vuelco que hubo en mi vida, tuve que tomar la decisión de comenzar a tomar notas de lo que estaba pasando. Algo así como un diario...aunque tampoco es eso precisamente, quizás sea mejor que usted le ponga el nombre que le parezca.. Como jamás pensé que yo podría llevar cierto orden en algo, pido disculpas a quienes vayan a leer estos apuntes, que no responden a la inquietud literaria de una mente creativa, sino a una persona sin preparación lingüística y que lo único que quiere es dejar un testimonio de una extraña sucesión de cosas que a alguien podrían interesar.

Me llamo Dalmiro Rojas; la edad no importa, tampoco tendría sentido decirla, además ni yo mismo estoy seguro de cual es; creo que con el transcurso de este testimonio, usted comprenderá porqué no tiene mucho sentido hablar de ello.
Tampoco se entendería mucho explicar donde estoy ahora si no comienzo contando que todo empezó hace ...pues quizás algo más de dos años...... tenía entonces unos ochenta y tres cuando fui a vivir a una residencia para ancianos sobre la ladera de una montaña cantábrica. Mi mujer (esa vieja bruja) se murió con la generosidad de hacerme heredar su fortuna familiar, y ese dinero me sirvió (entre otras cosas) para pagarme el hospedaje en este hotel de lujo para viejos de mierda como yo. Perdone usted si hiero su sensibilidad con alguna palabra malsonante, es que me he vuelto bastante intransigente con el vocabulario, y a veces la impertinencia es la mejor herramienta de la didáctica.
En realidad no podía disfrutar de esa fortuna como hubiera deseado, pues al año de disponer de ella (malditos trámites, abogados, etc.) tuve un accidente en las escaleras del banco (malditas escaleras), que me dejó paralítico de la cintura para abajo (maldita parálisis). El siniestro incrementó mi fortuna en 150.000 euros más en concepto de indemnización, aparte del millón y medio que ya tenía. Imagino que usted se preguntará para que quiere un viejo como yo esa fortuna...¿para irse de putas caras? pues no, a menos que tenga filias como la coprofagia o la adoración de los pies (que no es el caso, porque aunque ya casi me olvidé del sexo, pero mis gustos no eran esos).......¿para recorrer el mundo? pues no...a menos que me lleve a alguien empujando la silla de ruedas...

Maldije decenas de veces a mi suerte al mismo tiempo que agradecía la posibilidad de poder pagarme cuidados de lujo. Por lo menos, podía permitirme putear a los médicos o a las enfermeras, pues yo era el huésped, el paciente y el cliente al mismo tiempo; y mi estancia en ese sitio significaba diez mil euros mensuales. En realidad, la parálisis era una desgracia, pero pensándolo bien, no es mucho lo que se puede hacer de la cintura para abajo teniendo esa edad, así que terminé aceptando todo con una resignación poco habitual en mi.
A mis hijas no les gustó demasiado mi decisión... me refiero a la elección de la residencia; sufrían por esos miles de euros que se iban y por los que tenía inmovilizados en el banco. No les quedó otro remedio que joderse, lo malo para ellas, no hacía más que comenzar.
En mi residencia para viejos de mierda ricos había médicos, cirujanos, enfermeras de todo tipo, quirófano...en fin, todo tipo de posibilidades para estirar unos días más la vida de los ya resignados inquilinos. Aparte de eso, las actividades no se diferenciaban mucho de las de cualquier residencia, con la diferencia que los dominós eran de nácar, los televisores de plasma, las tetas de las enfermeras eran más grandes y las habitaciones eran en suite; fuera de eso, cada tanto llegaba una furgoneta del tanatorio y se llevaba algún fiambre que rápidamente se suplantaba con el ingreso de algún nuevo inquilino. Tres veces me tocó ver la muerte de un compañero. Uno de ellos jugaba al tute conmigo, solía concentrarse cerrando los ojos para pensar la jugada, pero esa vez me parecía demasiado. Apenas lo tocaron se cayó...recuerdo que el pobre hombre se había cagado encima. Los otros dos casos es mejor no contarlos, créame que si cuento todo usted deseará no llegar a viejo.
Debo decir buscando la otra cara de la moneda que la vista era excepcional; muchos de nosotros usábamos telescopios para seguir en detalle la fauna de la montaña y los valles, quizás eso, y mis peleas con el viejo cabrón de Agustín, eran lo más divertido de ese lujoso aeropuerto, puente aéreo entre la vida y la muerte.
Antes de comenzar con mi nueva experiencia, me había hecho un especialista en fauna cantábrica gracias a mi telescopio y mis libros sobre naturaleza; es lo único que se puede hacer aquí que sea medianamente apasionante. La arpía de Mercedes, la jefa de enfermeras, dice que esa actividad es lo único que hacía que yo parezca humano, pero bueno...yo se que solo lo decía en respuesta a mis continuos ironías y provocaciones.

Pero el caso es que no me habría puesto yo a escribir todo esto si siguiera en ese sitio donde solo la muerte era la posible sorpresa. Todo cambió...aún no se si es para bien o para mal pero créame amigo, no se aún como empezar a contar esto porque me avergüenza lo estúpidamente inexplicable que es todo lo que me está pasando.
Convengamos que no es usual ponerse a escribir una especie de diario a los ochenta y varios años ¿no?...

¿Vamos al grano? Riiingg...Rinnnggg

Y como no quiero aburrirlo más con historias sobre ese patético aunque lujoso sitio, debo decir, no sin cierto rubor que todo comenzó un domingo en el que se festejaba el día del padre. Mi nieta Bárbara me venía amenazando desde hace tiempo con regalarme uno de esos teléfonos móviles modernos, y yo pude resistir bastante tiempo, hasta que finalmente transigí no sin antes poner unas mínimas condiciones que consistían en:
1) El aparato debía ser grande.
2) Los números debían ser aún más grandes...
3) El sonido de llamada debía ser riinggg...riiingggg y no las estúpidas canciones, mugidos de vaca, o demás "originalidades" de moda.
4) Las llamadas a mis hijas y nietas se resumirían en: (por ejemplo...Ana=1, Paula=2, Bárbara=3, y así, sucesivamente.

En realidad, ya no me acuerdo si había puesto más condiciones, pero esas eran las principales. Y claro, todo terminó en que después de la estúpida fiesta, me obsequiaron con ese engendro electrónico.
Yo lo recibí como quien mira un platillo volante y me llevó varias tardes aprender a manejarlo, tardes que bien podría haber aprovechado jugando al dominó con el viejo cabrón de Agustín.
Una vez aprendido su uso, llamaba diariamente a todos mis hijos y nietos para mendigarles algo de cariño. Mi familia no me visitaba casi nunca...y con el tiempo, mucho tiempo, yo fui comprendiendo que solo recogía el egoísmo que yo mismo había sembrado siempre. Pero como ya es tarde para arrepentimientos, mejor continuar con lo que quede de vida de la forma mas digna posible.
Posiblemente algo me perdí del manual del teléfono, porque un día, mientras estaba marcando un número apareció la voz de una operadora que decía:
- Si quiere morir, pulse 1.......si quiere seguir siendo un viejo de mierda, pulse 2........si quiere ser cada vez más joven, pulse 3.......
Se me escapó una sonora carcajada que hizo desconcentrar a Celso de su partida de mus...lo primero que pensé era que se trataba de una broma de mi nieta o una tomadura de pelo, pero de cualquier manera no dudé en marcar el tres. Y no escuché la voz de esa simpática señorita nunca más. Y todo habría quedado así si no fuera porque a los dos días me di cuenta que podía mover mis piernas.
Llamé al médico y le pedí discreción, él cambió de gafas dos veces antes de admitir lo que estaba viendo. En realidad yo no deseaba que mi familia sepa lo que me estaba pasando, pero el estúpido médico me aseguró que tenía la obligación de dar parte clínico de mi situación. Así que durante dos días me dediqué a darle un poco de gimnasia a mis piernas, pues quería marcharme de ese sitio. Al segundo día llegué a ponerme de pie, pero preferí no informar a nadie.
Al tercer día llegué con ayuda de unas muletas que encontré por algún rincón, hasta la oficina administrativa de la residencia.
La chica de recepción me miró con los ojos desorbitados. Seguramente, le resultaría más normal verme en posición horizontal y en una caja que de pie. Sonriendo, le dije:
- Ya era hora que pudiera verte el canalillo de las tetas desde arriba –
Inmediatamente hizo ese estúpido gesto que tienen algunas mujeres cuando usan grandes escotes para que las miren, y cuando las miran levantan pudorosamente la tela como intentando cubrirse, con un gesto de asco hacia el mirón.

- Bueno....que desea.... – dijo casi como echándome.
- Quiero firmar el alta voluntaria. Me marcho. –
- No puede marcharse, lo siento...necesitamos la autorización de su familia... – dijo la muchacha segura de conocer el protocolo de memoria.
- Lo siento, no soy un enfermo, solo estoy viejo. Estoy con mis facultades plenas y deseo irme, así que dígame donde hay que firmar, pues si no, me marcho sin firmita...¿lo tiene claro, morena...?
- Por favor...espere un momento... – suplicó.
Yo estaba seguro que había ido a buscar a su jefe. No quise perjudicarla así que esperé a que venga quien corresponda. Pronto reconocí a un médico que oficiaba una especie de jefatura de no se que....
- ¿Que sucede? – Me preguntó como si hubiera robado un par de calcetines en un supermercado...
- Eso quiero saber yo – contesté sintiéndome el dueño de ese supermercado...
- Es que me han dicho que se quiere ir – dijo como si se tratara de un pingüino que se quiere ir del zoo.
- Pues si...me quiero ir, pero como me quiero ir sin joder a nadie, dígame usted donde hay que firmar porque si no aquí se queda usted, sus enfermeras tetonas, y todos los futuros fiambres de su pecera....–

El encargado viendo que iba en serio, improvisó una carta y me la dio a firmar. Me imagino que era la primera vez en la vida que un anciano se iba de allí por su propia voluntad. Me sentí viejo de mierda revolucionario.

¿Volviendo a vivir?

El taxista me cargó las dos maletas. Dos enfermeras me ayudaron a subir al coche. En realidad, no me ayudaban una mierda, lo que hacían era curarse en salud por si me caía.
Le dije al taxista que me lleve a León. Que elija un hotel bueno.
Me llevó a un hotel llamado Alfonso V. En la recepción desconfiaron de mí porque no tenía tarjeta de crédito, y seguramente porque me vieron tan viejo que bien podría estar haciendo alguna travesura senil. Tuve que dejarles el resto del dinero que llevaba encima en efectivo para pagar las dos primeras noches.
Me dolían mucho las piernas por el esfuerzo. Ese día estuve en la cama. Sabía que mi familia me estaría buscando...bueno, estaría buscando a su herencia...así que decidí llamar a mi nieta Bárbara, que era la más razonable de todas.
Ella no entendía muy bien lo que le estaba diciendo. Le dije que por el momento, prefería no comentar por donde estaba. Necesitaba paz, tranquilidad. Ella lo entendió; o eso dijo. Días más tarde ( meses, yo que sé...) me reía pensando en la reacción de mi nieta...
Al día siguiente me levanté y noté que no necesitaría las muletas, si acaso, podría caminar apoyando alguna mano en las paredes...lo primero que hice es ir a la sucursal bancaria; saqué una interesante cantidad de dinero y volví al hotel para descansar, aunque curiosamente, poco a poco iba notando que me costaba menos andar.
No se cuanto tiempo dormí. Pero durante varios días aproveché muy bien a esa mullida cama. Un día me levanté y encendí la televisión, disponiéndome a ver un telediario. Cogí unas nueces en lata de esas que tienen en el mini bar, y una cerveza (ya no tenía médicos vigilándome).
La noticia del día, era el tsunami en el Índico. Me quedé mirando como un idiota...¿Otro más?...
Escucho atentamente.....”250 mil personas perdieron la vida. Las zonas más afectadas fueron Indonesia y Tailandia, aunque los efectos devastadores alcanzaron zonas situadas a miles de kilómetros: Bangladesh, India, Sri Lanka, las Maldivas e incluso Somalia....”
“......el tremendo efecto devastador que comenzó con la gigantesca ola del 26 de diciembre....”
¿26 de diciembre?...pensé...sería una actitud estúpida, pero necesitaba saber en que año estaba...no me dio vergüenza llamar a recepción y preguntar, total...cosas peores habrían escuchado.
2 de enero de 2005...¿¿??. Miré la garantía de mi teléfono móvil...estaba firmada en día 12 de marzo de 2006, siete días antes del día del padre.
Me senté un rato hasta digerir esto.
Volví a confirmar los datos. ¿Estaba viviendo hacia atrás?...
Una cosa era coherente con todo esto, ya no tenía parálisis. Si la teoría del tiempo regresivo fuera cierta, tendría que sentirme cada vez mejor, sería cada vez más joven.
En mi macro-botiquín de viejo de mierda, tenía todo tipo de fármacos. Elegí un somnífero y tomé lo suficiente como para dormir diez horas sin escuchar un derrumbe.

Al día siguiente me desperté con renovado vigor. Bajé a la cafetería y pedí un desayuno completo y el periódico. Lógicamente, lo primero que hice fue mirar la fecha:
13 de diciembre de 2005....habían pasado doce días hacia atrás desde el día anterior. O sea que el tsunami aún no había ocurrido...¿debería avisar a esa pobre gente?..pero quien me haría el mínimo caso...si ni yo mismo estaba seguro de lo que estaba ocurriendo.
Me sentía mucho mejor....aunque estaba tremendamente confundido. Desayuné copiosamente y subí a la habitación.
Pedí una calculadora...papel...bolígrafos...periódicos...no era demasiado bueno con los números. Bueno...no era demasiado bueno en nada...intenté comprender desde la óptica matemática y llegué a la conclusión que, por cada día que estaba viviendo, estaban “pasando” doce días hacia atrás, por lo menos, en mi morfología, pues el “destino” del mundo no cambiaba en absoluto, seguían pasando las mismas fatídicas cosas que habían pasado ya ante mis narices, con la sola excepción de mi propia vida, que no repetía mis experiencias pasadas sino que me daba la posibilidad de vivir dos veces. Viviría una vida extra, pero muchísimo más corta si mis teorías se confirmaban.
Ese mismo día decidí comenzar a escribir esto, y me hice prometer a mí mismo que seguiría haciéndolo hasta que el destino o lo que sea lo que me tocó vivir, me lo permita. No me gusta mucho escribir ni creo saber hacerlo de manera apropiada, por eso iba escribiendo a medida que iban sucediendo cosas.
Como puede ver, así nació esta especie de diario. ¿Debería llamarle diario?
¿Y mi familia?. Como es lógico, decidí no llamarlos. Esto no lo entiendo yo, ¿cómo lo explicaría?...
Compré una agenda, y la acomodé a mi nuevo ciclo vital. Reflexionando, comprendí que entré al asilo con ochenta y un años, y en un sitio como ese, con excelentes cuidados podría haber vivido (o resistido vivo) durante algunos años más, casi hasta los noventa. De acuerdo a lo que las matemáticas me decían, cada dos horas de nueva mi vida equivalía a un día regresivo, o sea que, finalmente, viviría más o menos la misma cantidad de años reales, con la única diferencia de que podría disfrutar de una salud cada día mejor.
Eso me traía aparejado que el hotel me estaba costando mucho menos, pues ellos contaban de acuerdo al paso del tiempo hacia adelante y no el regresivo, que solo pertenecía a esa especial vida que alguien o algo decidió que yo debería experimentar.
En fin..demasiadas cosas en las que pensar, y poco tiempo para reflexionar.
Lo mejor era vivir.

Atando cabos

Ya instalado en mi cuartel general (el Hotel de León) y habiendo digerido mi nueva situación, me dije que lo mejor sería vivir, o sea, disfrutar al máximo todo lo que me estaba pasando; después de todo, si hubiera seguido en el asilo no podría aspirar más que a un muy buen cajón de pino.
No había tiempo que perder. Desde que salí del asilo ya habían pasado tres meses, (o sea, 3 años hacia atrás), y ahora tenía casi ochenta flamantes años, y podía caminar.
Consulté mi agenda. Algo no encajaba.
Mi mujer murió en el año 2004, o sea que dentro de muy poco tiempo me quedaría sin herencia...
En vida de ella no pude disponer de nada, el único momento sería ahora, y debía darme prisa pues si el tiempo seguía pasando, me quedaría sin un duro...pues la herencia la cobraría antes...o sea, después...
Fui a la sucursal bancaria. Le dije al director de la sucursal que retiraría en efectivo todo mi dinero. El hombre miró la pantalla de su ordenador, puso mi número de cuenta y me miró a la cara como si yo estuviera loco. Ya me estaba acostumbrando a esa clase de mirada.
Me pidió que vaya al día siguiente, pues debía pedir más fondos, no disponían de la cantidad de 1.645.000 euros en efectivo. Acepté, no sin antes mirarlo como si fuera un mendigo.

Al día siguiente, allí estaba yo con una robusta mochila de cuero vacuno para retirar mi dinero.
Ya nunca más en el futuro pasado me separaría de esa mochila.
¿Que más podría hacer que dedicarme a vivir?
Dejé el Alfonso V de León, que a pesar de ser un excelente hotel, ya no estaba a la altura de lo que mis nuevas posibilidades me ofrecían.
Me esperaban los cinco continentes, y una salud que, buena o mala, ya me la conocía pues había pasado por ello.

Piñas coladas, sexo y rock and roll

Pensé que Bahamas podría ser un buen comienzo. Llené mis maletas de todo lo necesario, compré el billete y partí rumbo a Paradise Island con mi inseparable mochila pegada a mi hombro.
La nueva sensación de viajar en primera clase me estaba subyugando. A cada rato llamaba a la azafata para pedirle algo; alguna vez la llamé, y cuando llegó yo había olvidado para que la llamaba. Me quejé de la comida (estaba buenísima). En síntesis, me convertí en un auténtico viejo de mierda forrado de dinero y encima, plasta...me encantaba eso...
Mientras hacía la breve cola del aeropuerto de Nassau, sonaba música de reague. todos los nativos que estaban en el aeropuerto, ya sea con funciones administrativas, de limpieza, o seguridad, se balanceaban de una forma casi imperfectible.
Ya en el hotel, Me fui a duchar y mientras lo hacía tuve una tremenda erección. Y eso que no estaba dentro de las opciones de la operadora (¿sería marcando cuatro?); me quedé mirando este fenómeno asombrado hasta que finalmente decidí prestarle auxilio manual a mi nueva y flamante masculinidad.

Un día, al afeitarme percibí que tenía bastante más pelo. Sonreí orgulloso de mi presencia.
No sé cuanto tiempo pasé allí, ya me molestaba eso de contar los meses o las semanas, al final solo me ponía de malo hostia viendo como mi proceso “retrovital” se consumía sin remedio.
Lo que si hice es tomar muchas piñas coladas y hasta tuve una magnífica relación sexual con una americana cincuentona. Yo mismo me sorprendí.
Claro, a todo esto, yo había tomado mis precauciones, pues sabiendo que en algún momento drenaría de existir el Viagra compre cientos de cajas para la posteridad por si venían momentos de flojera. Aunque la verdad es que cada vez las usaba menos.

Lo que voy a decir, le va a parecer una barbaridad. A mi también me lo pareció, pero esto es un cúmulo de confesiones así que me culpo pues, que al ver que aún era bastante más joven sentí impaciencia por llegar a tener cincuenta...cuarenta....ya se, es ridículo, la vida está pasando muy rápido y eso es absurdo. Lo que pasa, es que en el fondo, nadie acepta ser viejo si el futuro es la juventud.
Aceptamos la vejez y la muerte, porque nos vamos preparando durante toda la vida para ello. Cuando nos vemos mermados de facultades, y todo va a peor, la muerte es una puerta que se abre, una solución. Pero cuando nos vemos viejos, arrugados, feos ante el espejo, pero sabemos que seremos jóvenes y guapos, se genera cierta histérica impaciencia que no tiene explicación objetiva. Es parte de las miserias de ser humanos.

Los mejores años. (¿años?)

Estaba yo en el bar de la piscina del hotel Sheraton Waikiki de Honolulu con un daikiri en la mano, y admirando las generosas tetas de una canadiense que Dios puso en el radio de acción de mi vista, cuando comencé a sentir un fuerte dolor. Subí a mi habitación y miré mi agenda. Confirmado, coincidía con mi operación de hernia inguinal, así que de inmediato cogí un taxi y le dije que me lleve al mejor hospital.
Fui a parar al Quenn’s Medical Center. Exigí un médico que hable español. Le expliqué que me dolía la ingle y que lo que quería es que me des-operen, o sea.....que me operen quitándome la cicatriz y dejándome el testículo como estaba. El tipo me miró como si estuviera loco, y lo cierto es que lo que le estaba pidiendo no era de cuerdos.
Pero el cirujano habló con sus superiores, y todos decidieron solucionar ese problema como se solucionan todas las cosas en los Estados Unidos; o sea, si usted paga, puede pedir lo que le dé la gana. Hasta invadir Iraq....pero no me haga mucho caso, eso había sido hace muchos años ya. Bueno, por invadir, nunca se han privado.
Salí del Quenn’s con mis partes enteras, y no me dio la gana de explicar nada a los médicos que en rigor, no hicieron nada, pues vieron como en sus narices desaparecía una antigua operación, incluyendo todos los puntos, uno por uno.
Luego me pregunté para que hice eso, si después de todo no necesitaba los servicios médicos. Todo sucedería de forma natural...la respuesta que me di, es que soy un hijo de una gran puta, que tengo dinero y que quiero ver como los cirujanos más cotizados del pacífico ponen cara de gilipollas intentando explicarse lo inexplicable.

No sé cuanto tiempo después, estaba yo en el Otton Hotel de Rio de Janeiro jugueteando con dos mulatas cuando se me vino encima la fecha de mi operación de apendicitis.
Lo único que me preocupaba es que quizás tenía demasiado aspecto de cincuentón rico, y posiblemente se me acercaban las mujeres por esa circunstancia; yo en realidad tenía mucho interés en enamorar a una joven, hacerle perder el sentido...
Y así pasé más y más tiempo gozando de la maravillosa experiencia de vivir para atrás. Decidí olvidarme de mi familia. Para siempre. Así, sin más... pensé que lo mejor sería ir forjándome una nueva vida.
Pagar con dinero en efectivo, y una salud que ya conocía, pues había pasado por ello.
Una noche carioca, yo cumplía años. No hay nada mejor que festejar el día del cumpleaños sabiéndose más joven. Era mejor no hacer fiestas de cumpleaños, se me iría la fortuna en ello....
Esa misma noche, luego de ser consciente de mis flamantes cuarenta y cinco años, subí a una especie de piano bar que había en el último piso del hotel. No quería estar disfrazado de turista, y me vestí al estilo europeo, pantalón gris, camisa azul sport con botones en el cuello, chaqueta azul marino con botones metálicos; y como me había dado una vena de coquetería estrené una boina con un ancla.
Pedí un Chivas de doce años con hielo y agua, y me senté a escuchar que estaba tocando el pianista de turno. Tocaba Take These Chains from My Heart creyendo que sabía hacerlo. Si tocaba un poco más alto, seguramente vendría Ray Charles desde su tumba recuperaría la vista para ver donde le pegaba y lo dejaba morado a bastonazos. Siempre me pregunté porque estos músicos contratados para entretener no tocan música menos emblemática....¿porqué enfadar a los genios?
Mientras movía el vaso jugando con el hielo (¿porqué los camareros con influencia yanqui llenarían tanto el vaso de hielo?) vi a unos grandes ojos verdes mirarme. Como hacía muchísimo tiempo que no me sentía observado por una mujer, lo primero que pensé, fue que era una prostituta.
Era una prostituta.
Me quejé en la recepción. Si yo quería una sexo de pago la buscaría por otro lado, pero es repugnante encontrárselas en un piano bar. Está demás decir, que echaron a esa señorita casi a patadas en el culo. Me sentí un ricachón repugnante. Eso me encantaba...me daba poder...un joven con dinero, jamás tiene la misma influencia que un maduro con dinero.

Usted se preguntará porqué me siento tan bien atropellando a la gente, siendo rico un viejo de mierda desconsiderado...y sería una buena pregunta. Digo en mi defensa, que hasta mis ochenta y tres años cuesta abajo, nadie, pero absolutamente nadie se apiadó de mí. A medida que pasaban los años yo iba perdiendo la frescura que tuve en mis años de juventud, perdiendo poco a poco, año tras años, todos mis sueños, todo tipo de esperanza en la humanidad. Me sentí cada vez más pobre económicamente, a partir de los cuarenta años, todo comenzó a salir mal...poco a poco se alejaban los amigos y hasta los enemigos.
Cuando dejé de ser un hombre de éxito mi mujer dejó de amarme, solo me tenía cariño. Era muy comprensiva y buena compañera, eso si. Mis hijas jamás me perdonaron que yo haya tenido una desahogada juventud y una pobre madurez. Me volví a casar a los cincuenta, y eso terminó de alejarlas de mi; lo único que las mantenía cerca era el olor a la fortuna familiar de mi nueva mujer.
De joven tuve que presenciar como se llevaban mis trabajos, mis empresas...como los viejos de mierda con dinero terminaban con mis esperanzas y con mi confianza en el hombre.
Y aunque todo ello no sirva de justificación, puede entender usted como, en afán revanchista, intento también sentir algo así como el síndrome de Hitler invadiendo Polonia (diría Woodie Allen). Ya tendré tiempo de madurar ¿no?... a medida que me vaya haciendo más joven...¿qué es lo que dije? ..bueno...no voy a rectificar.
Y así, entre filosofía barata y demasiada tranquilidad, decidí que era hora de cambiar de aires.
Llamé al tourist asistant del hotel (los buenos hoteles tienen de todo) y le dije que quería verlo por la mañana siguiente en la cafetería. Quería planificar mi siguiente viaje.
Y el siguiente, y el siguiente….

Cambio de rumbo. (que estupidez acabo de escribir)

Caminaba yo una de mis nuevas y regaladas noches por las pardas y tullidas alfombras del Dunes Hotel de Las Vegas, (que había sido demolido años después, pero era un “clasico”) luego de perder 50.000 dólares a la ruleta cuando un espejo me pilló por el camino mostrándome a un hombre adulto pero guapo, que casi no tenía canas y me regocijaba viendo mi cuerpo erguido y desafiante.

No se cuanto tiempo pasó desde mi huida de la residencia; después de todo, una vez había escuchado que “el tiempo no existe, es un invento de los bancos para ganar dinero en intereses”.
Compré un apartamento en Buenos Aires. Me encantaba esa ciudad. Me esmeré en que sea un sitio céntrico pero no de los más lujosos. Durante meses me deleité recorriendo el país de punta a punta, Iguazú, Bariloche, Mendoza, Mar del Plata...pero mi cuartel general estaba en ese apartamento de la calle Tucumán.
Me atosigué comiendo pizza de Banchero, vermicelli al doble pesto en la calle Corrientes, y asado criollo, chuletones y todas las carnes que uno se pueda echar encima a sabiendas que el colesterol no me mataría.
Un día subí por el ascensor y casi le cierro la puerta en la cara a una señora sin quererlo, solo por descuido. Ella me dijo con desaire:

- Esta juventud de hoy.... –

Cuando entré fui directamente al baño, ¿tan joven era? pues si.... creo que no aparentaba más de treinta años. Pero como era un joven que no había perdido la mentalidad de viejo, me dedicaba a espiar a una vecina por la ventana.
Ella tenía un cuello largo y sensual. Su cabellera larga le caía hasta los hombros, y caía dibujando una figura casi mística. Tenía un cuerpo curvo con líneas suaves y vagas. Aunque las primeras veces buscaba ver su desnudez, últimamente la miraba mientras leía...¿qué leería?...¿habrían muerto los escritores de “mi generación”? ...¿cuál era mi generación? la de esa muchacha seguramente no...
Aunque no sabía como abordarla y tenía inseguridad, no descansé hasta hablar con ella. Creo que le caí bien de entrada. Las argentinas tenían fama de mujeres sofisticadas y cultas...tenía miedo de no dar la talla, después de todo, yo seguía siendo un viejo con cuerpo joven...
Ella pintaba, y en ocasiones me invitó a ver su atelier. Su pintura era tan suave y mágica como toda ella. Su obra se basaba en hadas y los colores verde suave y pastel invadían mis sueños, sueños regresivos donde todas las imágenes iban hacia atrás encontrándome siempre con su rostro.
Finalmente hicimos el amor en su sofá una vez..dos veces...una docena ....ya no podíamos despegarnos el uno del otro. Me enamoré de ella como nunca pude imaginar; para mi, esa clase de amor era pura fantasía, y esta vez, la fantasía se metía en mi alma en forma que jamás pensé que podría describir, y desisto de ello.

Un día decidí confesarle que era portador de una fortuna para disfrutarla con ella. Se puso seria e inició una conversación que para mi fue decisiva:

- Gallego...(así era como me llamaba ella cariñosamente)...vos me tenés loquísima, estoy re-enamorada de vos pero si me venís con esas boludeces de ir a Saint Thomas y que se yo...te voy a mandar al carajo...¡yo me enamoré de vos, boludo, de tu misterio. Si entrás en esa variante vas a ser un gallego de mierda con guita....
- Solo quiero disfrutar todo lo que se pueda de esta vida contigo...no me creerías si te contara mi vida pero quiero que me creas que te necesito...- le dije casi suplicando.
- Entonces viví el presente...que carajo me importa tu pasado...te voy a decir una cosa que no te dije nunca: con vos me siento protegida, pero no esa protección material, siento como si fueras mucho más maduro de lo que indica tu edad, ¿sabés?...me da la impresión de estar con un viejo con cuerpo de joven y eso me fascina....
- Y que me dices del futuro?
- No hay futuro. – afirmó convencida.

Esa charla fue la que le dio sentido a toda mi vida. Tuve que pasar dos vidas para entender que era eso de enamorarse. Comprender lo que es el amor me llevó a darme más cuenta aún de todo el egoísmo que tuve en mi vida (¿en mis vidas?).
El amor me hizo olvidar de golpe mis revanchas contra la existencia y la gente. Esa mujer era todo lo bueno que yo había conseguido a lo largo de mis vidas ascendentes y descendentes.
Pasé revista a mi nueva (o vieja) vida, vagando por el mundo billetes en mano, poniendo a la gente de rodillas, sin sentir la mínima necesidad de ser necesario para alguien. Esa mujer le dio sentido a toda mi absurda e increíble paso vital.

Por una vez debía hacer algo por los otros. Por ella....

Advertí que la relación no tendría futuro ( o pasado ya no se como llamarle al tiempo), yo sería cada vez más joven, hasta ser un niño, un bebé...y después ...pues no se...quizás desaparecer para que por fin me venga la muerte que aguarda a todos los humanos. ¿Debería decirle la verdad?...ella sufriría, además seguramente no me creería.
Me marché dejándole casi todo mi dinero, y este relato; hasta el párrafo anterior claro. Además, una nota que decía:

“Es posible que sufras cuando leas esto. No entenderás mi decisión y me maldecirás mil veces pero quiero lo mejor para ti. Por una vez en la vida, las hadas color pastel de tus pinturas vinieron a verme para mostrarme cual es el camino más difícil en el amor, el acto de dar. El dinero ya se que no te interesa, pero te servirá, por lo menos, para que el mundo conozca tu obra. Después de todo, ¿también hay marketing en el arte no?. Te quiero. Te quise. Te querré siempre. Ahora y cuando sea un bebé.”

Me refugié en mi Murcia natal; en un pueblo llamado Abanilla. Allí disfruté de la vida provinciana de la huerta, escribía cada vez menos y yo me hacía cada vez más joven.
Solía ir con los mozos de romería, y cada vez me apetecía menos escribir, aunque sabía que había que hacerlo.

Había una tía en el pueblo que era una jartá de presumida. La tía molaba un huevo pero le daba plantón a todos los colegas de la peña porque se creía muy guay. Entonces lo que ice fue tirarmela aprovechando mi verborrea de pureta y la dejé tirada y q se joda. El viernes nos vamos todos pa Murcia pq ay fiesta huertana y dicen que va a aber unas tías q te cagas. ¡Joder! Se me hdddddado la forma de hablar de mis nuevos amigos......¡Hostia!...ya no se quien coño soy.....

La vida en el pueblo es guay. Ay muchos chicos de mi edad. A beces me preguntan por mis papás y eso pero yo no quiero ablar de eso porque no se mucho. Solo se que tengo que seguir escribiendo. Aunque no se pa que.

Aller me compraron un balon de fubol y juego con los chicoooos es lindo es liiindoooooo

Mi mama me mima yo amaso la masa mi mama amasa mi mama me ama
Maammaaa...maaaamaaaaaaaaaaaa

Ñalsdññ ooowowwooooo0 ma..ma ç+pppwpp`0p`wp+eopw+owopewqo’wqeopweqoweq+wqeweq’0ò’`pw`
0wq`wq`wqe`wq`0wq
`wqiwjñdjsaljñ
Ps`psa¡
Ñkj´ñajñ´sk´ñlskñ´lskdlifpireoeoeo`ro-p`ki