miércoles, 7 de septiembre de 2011

Los tiempos de Mefisto

Llegué tarde a conocer a ese Mefisto
llamado futuro
y también a entender la mentira que encierra
la palabra mañana,
y a comprender que para vivir el presente,
hace falta
demasiado tiempo.

Me abrazaré a unos segundos
de las horas de mis días
a mi amigo
el pensamiento.
Esos segundos serán para mí
aquello que otros le llaman tiempo.

Pero yo les llamaré ,
vida.

6 comentarios:

Toño dijo...

...la vida como tiempo de la consciencia de uno mismo, tiempo que transcurre entre esos lapsos eternos donde somos lo impuesto por el tiempo que no es vida... joer Miguel... me has hecho pensar...y me he sentido vivo.

Aplaudo tus versos profundos,realistas,serenos,y a mi modo de entender...sabios. Gracias por compartirlos y enhorabuena por esas 10.000 visitas... ahora a por las próximas 10.000.

Un abrazo Miguel.

María Susana dijo...

cada uno lo llamará a su manera buenos versos impregnados de quizás esperanza en la desesperanza. un beso

imaginee dijo...

Sé también la mentira que representa la palabra mañana, sé también que vivir el presente nos demanda demasiado tiempo.
Me he aferrado al pensamiento para poder seguir, para poder pensar que aún tengo una vida.
Me identifico con sus versos señor Estrada , he leído ya varios por eso soy su seguidora, vivo buscando la justicia, las bondades de la vida y voy corriendo por las calles de mi Praga querida,sin encontrar aún, el verdadero significado de muchas cosas que pasan cerca mío. Un gusto leerlo
imaginee

Miguel Estrada Camblor dijo...

Toño:

Gracias Toño
Me alegra tu paso por el desguace
Miguel

Miguel Estrada Camblor dijo...

Algún día se entenderá mejor eso de la esperanza en la desesperanza. Lo explico en el libro digital que estoy editando
Besos
Miguel

Miguel Estrada Camblor dijo...

Imaginee
Es halagador encontrar personas que comprenden ese especial estado de ánimo que significa no terminar de entender las leyes del tiempo.
Imagino que Prraga debe ser un buen sitio para peregrinar con desesperanza blanca...

Miguel