martes, 15 de febrero de 2011

Los enemigos del rubor

Magdalena vivía con Peter Pan, con Gaspar
con Melchor y Baltasar…
con películas que nunca terminan mal.
Y a veces, esperando al ratón
que traía monedas.
a cambio de días por pasar.

Un día se reveló.
La fantasía fue cómplice y la locura su aliada.
Sus pechos brotaron
y la piel sublevada
le dijo que estaba bien
a veces,
sentir rubor.

Eso duró lo que dura
una tertulia insolente y veraz
en Madrid. Café Gijón.
Y volvió a su mundo de cartón,
el orden volvió a gobernar.
Tánatos venció a Eros,
La Seguridad la abrazó
sin pasión y sin calor.

Era un precio que a veces
hay que pagar,

Por miedo a sentir amor.




.

1 comentario:

María Susana dijo...

muy cierto muchos temen sentir amor, tal vez porque duela tal vez porque no dura tal vez porque prefieren que los amen a amar. Es en definitiva una decisión totalmente personal que cada uno asume según su criterio y forma de ver la vida. un gusto